Congreso Mundial de la Naturaleza / Barcelona
Puri Canals: trabajar por una
“Cultura de la diversidad”
Barcelona, 29 setiembre 2008.- Más de 8.000 líderes de gobiernos, sector público, organizaciones sociales, empresas, agencias de Naciones Unidas y académicos, se reunirán para discutir, debatir y tomar decisiones para resolver los asuntos más apremiantes del mundo en materia de medio ambiente y desarrollo durante el IV Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN, que se desarrollará entre el 5 y el 14 de octubre, en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona, España.
Puri Canals, Vicepresidenta de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y Presidenta del Comité de Preparación del Congreso, explicó a PROTEGER su visión respecto a los avances y temas pendientes desde el Congreso pasado Bangkok 2004, y cómo el mundo debería afrontar nuevos problemas y desafíos inéditos.
Teniendo en cuenta las recomendaciones y compromisos asumidos que restan resolver, desde el congreso anterior ¿cuáles son las principales expectativas para Barcelona?
En términos generales, cuando miramos cuatro años atrás, vemos que el buen trabajo realizado en Bangkok ha tenido sin embargo, muy escasa repercusión mediática y de influencia en otros sectores de la sociedad distintos al mundo de la conservación.
Por otra parte, y a un nivel más interno de la UICN, si observamos los compromisos adquiridos en Bangkok a nivel del programa, y muy especialmente a nivel de la ejecución y el cumplimiento de las resoluciones adoptadas a propuesta de los miembros, vemos que hay infinidad de aspectos que han quedado escasamente desarrollados, en muchos casos por tratarse de resoluciones con implicaciones económicas que las hacían difíciles de llevar a cabo, ya que no se adoptó ningún presupuesto asociado a ellas.
Creo que en Barcelona deberíamos mejorar dos aspectos sustanciales: hacia el exterior ser capaces de transmitir nuestras preocupaciones y nuestras respuestas a toda la sociedad e implicar a sectores muy distintos y, a nivel interno, debatir y ponernos de acuerdo sobre como implicar a los miembros de UICN y otras organizaciones en la ejecución a escala mundial, regional y local, más allá de la aprobación del programa y las resoluciones.
Esto nos permitiría ser mucho más eficientes en el uso de nuestros recursos económicos y humanos, actuar en consonancia a las necesidades locales para cada tema, y mejorar la comunicación a otras escalas, cada vez más ampliar logrando una mayor incidencia internacional y en la toma de decisiones.
¿En el marco del Congreso en Barcelona, cuáles son los principales desafíos que enfrenta el mundo para la próxima década?
Uno de los desafíos que más me preocupa en este momento es la tendencia a la unificación del pensamiento en las distintas regiones, por una cuestión de dominio económico e imposición cultural, lo cual conlleva que las soluciones que se proponen ante problemas ambientales, sociales y de desarrollo, tiendan a ser réplicas de un escaso número de propuestas surgidas de unos pocos países desarrollados.
Evitar la pérdida de la diversidad humana, de culturas, creencias y modos de relacionarnos con la naturaleza, es el primer paso para encontrar soluciones sostenibles adaptadas a las diferentes realidades locales y regionales.
Otro de los desafíos a escala macro, tiene que ver con recuperar y consolidar valores que vayan más allá de los criterios económicos. El mercado y la economía pueden darnos herramientas útiles para actuar y conseguir resultados rápidos en conservación y desarrollo, pero no podemos limitarnos sólo a este nivel de respuesta si queremos consolidar los cambios a medio y largo plazo.
En este marco, creo que uno de los desafíos está en recuperar el sentido de la trascendencia en nuestras acciones y nuestros objetivos como sociedades y hacer esfuerzos en aspectos claves a mejorar sustancialmente, como la gobernanza, la participación o la rendición de cuentas de todas las instituciones ante la sociedad.
¿Cuáles deberían ser las principales acciones de la UICN y las organizaciones aliadas en función de esos grandes desafíos?
La UICN debería iniciar una transformación en la cultura de su propia organización, hacía la cultura de la diversidad, en la cual las contribuciones de miembros y Comisiones de cualquier lugar del planeta sean sinceramente valoradas y tenidas en cuenta. Y las estructuras internas de la Unión, como los Comités Nacionales y Regionales sean verdaderos ejemplos de la diversidad de formas de trabajar de los miembros, adaptados a las circunstancias de cada país o región.
Es importante que la UICN actúe como una organización integradora del conocimiento científico y el conocimiento tradicional –desde el conocimiento indígena al de las comunidades locales en sentido amplio- y sea respetuosa y se beneficie de la diversidad de sus componentes. Por otra parte, para ser efectivos e influir en todas las sociedades, debemos desarrollar una estrategia de capacitación de la membresía y adaptar los contenidos y lenguajes de comunicación a las realidades regionales y locales.
En relación a la gobernanza, la UICN necesita un Consejo fuerte y capaz de garantizar que las decisiones de la Asamblea son ejecutadas adecuadamente y de avanzar en la descentralización y la regionalización de la estructura y en la participación, la transparencia en la toma de decisiones y la rendición de cuentas.
Todos estamos en el mismo planeta, todos somos naturaleza y todos los miembros tenemos obligación y derecho a tener un lugar en la labor de conservación de la UICN.
¿Cómo ve el rol de Europa y en especial el de los países del Mediterráneo en el contexto de la Unión Mundial, y particularmente en relación al trabajo de la UICN en Sudamérica?
Creo que Europa ha sido la gran descuidada de la UICN, y se que esto puede parecer irrelevante si sólo tenemos en consideración aspectos de cifras de biodiversidad, en comparación con las zonas denominadas megadiversas. Pero la labor de la UICN no es de trabajo de campo directo sobre la naturaleza, sino tal como indican sus estatutos, de influencia en las sociedades de todo el mundo. Desde este punto de vista, descuidar Europa es una de las peores negligencias que ha cometido la UICN. En Europa se encuentran alrededor de un tercio de sus miembros y la mayoría de los países donantes, y además una parte considerable de la ayuda al desarrollo que se reparte en el mundo procede también de Europa. Si la UICN fuera capaz de invertir los suficientes esfuerzos en Europa, como para articular una red efectiva de trabajo entre sus miembros gubernamentales y no gubernamentales y convertirse en una auténtica organización líder, las repercusiones en el resto del mundo serían notables y muy especialmente en Latinoamérica, donde hay además vínculos históricos muy fuertes con un buen numero de países europeos.
Además, hoy en día la Unión Europea juega un papel clave en la propuesta de soluciones a los problemas ambientales y de desarrollo mundiales y esto debería ser visto como un espacio de oportunidad única para la intervención permanente de la UICN. Aunque se han hecho progresos importantes los últimos años desde la oficina de Bruselas, que corroboran esta estrategia, el interés de la sede central de UICN por Europa está muy por debajo de lo aceptable.
En el caso del Mediterráneo, aunque hay elementos coincidentes con Europa, creo que en el contexto de la UICN, los miembros de esta región biogeográfica han sido capaces de mostrarle a la Unión que independientemente de nuestras divisiones estatutarias y su rigidez, la realidad se impone a la hora de trabajar entre nosotros, de modo que los elementos comunes en términos de cultura, historia, conocimiento tradicional, hábitats, etc… son incuestionables y han consolidado una oficina y un programa específicos dentro de la UICN, a pesar de la fuerte posición inicial. Creo que respecto a Sudamérica el Mediterráneo aporta la experiencia de que para trabajar entre miembros en el marco de la UICN no es imprescindible regirnos exclusivamente por las regiones estatutarias y la tradición interna del programa que propone el Secretariado, y que podemos encontrar otro tipo de elementos que nos permita trabajar en común. Por otro lado también las relaciones históricas y culturales entre el Mediterráneo y Sudamérica, son muy fuertes y hace que muchas de las perspectivas en los debates globales puedan ser compartidas y trabajadas desde una estrategia conjunta. Finalmente y de forma más bilateral, existen lazos muy fuertes entre algunos países mediterráneos y europeos con muchos países de Sudamérica que podrían ser de gran ayuda en el marco de los objetivos de la UICN, si esta trabajara realmente en un formato de red basada en sus miembros y alianzas mutuas.
Como candidata en Barcelona, ¿cuáles serían los principales objetivos en caso de acceder a la Presidencia de la UICN?
En la preparación del programa para mi candidatura he tenido en cuenta las sugerencias y comentarios de muchos miembros de distintas regiones y después de ocho años de experiencia interna en el Consejo y de analizar mucha información en profundidad, he escogido cinco objetivos u acciones clave, que están claramente interrelacionadas y que considero fundamentales para asegurar que en la UICN se produzcan los cambios necesarios para que la organización pueda ser un líder mundial en el camino hacía un mundo diverso y sostenible:
Un nuevo marco de relación entre los componentes de la Unión. Devolver a los miembros al centro de la Unión, promover su participación en el programa y la actividad de la UICN y reforzar el Consejo, los Comités Nacionales y Regionales y las Comisiones.
Extender la cultura de la diversidad para conservar la biodiversidad. La diversidad dentro de la UICN no debería restringirse a especies y hábitats, también la diversidad cultural humana y la diversidad de niveles y estructuras desde los que puede actuar la Unión tienen un papel relevante.
Comunicar, capacitar y compartir el conocimiento dentro y fuera de la Unión. Para ser efectivos e influir en todas las sociedades, debemos desarrollar una estrategia de capacitación de la membresía y adaptar los contenidos y lenguajes de comunicación a las realidades regionales y locales.
Revitalizar el gobierno de la UICN. La Unión necesita un Consejo fuerte y capaz de garantizar que las decisiones de la Asamblea son ejecutadas adecuadamente y de avanzar en la descentralización de la estructura y en la participación y la transparencia en la toma de decisiones.
Liderar la política mundial para avanzar hacia un mundo diverso y sostenible. Conectar lo que la UICN debate internacionalmente y lo que ocurre en las distintas situaciones locales debe ser un principio básico de trabajo; y es donde radica el mayor potencial de la UICN para influir en las políticas mundiales.
Finalmente quisiera recordar: “No es porque las cosas sean difíciles que no nos atrevemos, es porque no nos atrevemos que son difíciles”. Séneca (Hispania 4 a.C. – Roma 65 d.C)
Fuente: Prensa PROTEGER – www.proteger.org.ar
MÁS INFORMACIÓN
Comité Argentino de la UICN
www.uicn.org.ar
Comité Español de la UICN
www.uicn.es
Congreso Mundial de la Conservación
http://www.iucn.org/congreso_esp/index.cfm
